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Fuente: ElPais

  • El Tribunal Económico-Administrativo Central establece como regla que los saldos que excedan el mínimo protegido por la ley pueden requisarse

Hacienda acaba de cambiar las reglas que rigen el embargo de las cuentas bancarias de los deudores. El Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC), dependiente del ministerio, ha unificado doctrina en una resolución publicada recientemente que da al fisco un margen operativo importante para meter mano en cuentas con ingresos bajos. En España existe un escudo legal que protege la cantidad que se considera necesaria para sobrevivir, y que es inembargable. Es la parte de sueldo o pensión que no llega al salario mínimo interprofesional (SMI) y que Hacienda no puede tocar por ley. Lo embargable es aquello que supera ese mínimo, y que la Administración puede retener siguiendo unos porcentajes concretos. Hasta ahora, cuando una cuenta tenía poco dinero, muchos tribunales daban por hecho que ese saldo era intocable y Hacienda se quedaba de brazos cruzados, pero la nueva resolución del TEAC ha cambiado el guion.

La gran novedad viene de la mano de una interpretación clave que afecta principalmente a personas con rentas iguales o cercanas al SMI ―ya sean salarios, pensiones u otras prestaciones― y que, además, perciben otros ingresos secundarios, como ayudas familiares o los pagos de un amigo. Según la nueva doctrina, cuando el dinero entra en la cuenta y se empieza a utilizar, “se considerará que las cantidades gastadas en primer lugar corresponden al sueldo, salario o pensión inembargable”. Es decir, la ley asume que lo primero que el usuario emplea para pagar la compra del supermercado, la ropa de la tienda o la factura de la luz hasta llegar al importe del salario mínimo es la parte protegida. Por tanto, Hacienda podrá considerar que el dinero blindado ya fue consumido y que la cantidad restante, aunque sea baja, procede de fondos que sí pueden confiscarse.

El nuevo criterio nace de un conflicto entre tribunales económico-administrativos territoriales sobre cómo interpretar el dinero que permanece en una cuenta una vez ingresada la nómina o la pensión. Hasta ahora, muchos órganos entendían que si el saldo a final de mes era reducido debía presumirse protegido automáticamente. El tribunal central de Hacienda rompe con esa lógica y pone el foco en el origen concreto del dinero que permanece en la cuenta corriente, entendiendo que, si no puede determinarse exactamente qué euros se gastaron primero, se presumirá que el ciudadano utilizó antes la parte inembargable.

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